El
hotel se eleva muy cerca del Tarn en un sitio excepcional
y grandioso.
Del bar al salón, una amplia veranda ofrece una vista única sobre
el río y el acantilado de las mesetas.
La decoración cuidada y el diseño del lugar contribuyen en la búsqueda
de la paz del espíritu y de los sentidos.
La pureza de sus formas, las líneas claras que
atraviesan el espacio y el empleo de materiales naturales
y de juegos de perspectivas en un vasto espacio variado
invitan a la serenidad.