El hotel se eleva muy cerca del Tarn en un sitio excepcional y grandioso.
Del bar al salón, una amplia veranda ofrece una vista única sobre el río y el acantilado de las mesetas.

La decoración cuidada y el diseño del lugar contribuyen en la búsqueda de la paz del espíritu y de los sentidos.

 


La pureza de sus formas, las líneas claras que atraviesan el espacio y el empleo de materiales naturales y de juegos de perspectivas en un vasto espacio variado invitan a la serenidad.

***